El atún es uno de los productos marinos más consumidos en el mundo y una de las especies más valiosas para la industria pesquera internacional. Sin embargo, pocos conocen el recorrido que este pescado realiza desde su captura hasta llegar a los centros de distribución y, finalmente, a las manos del consumidor. En Rocmar, este proceso se lleva a cabo bajo estrictos estándares de calidad, trazabilidad y manejo responsable, garantizando un producto fresco, seguro y con el sabor que distingue a los mejores proveedores del sector.
A continuación, te contamos el viaje del atún desde el barco longliner hasta el contenedor refrigerado que lo transporta hacia los mercados globales
El proceso comienza en alta mar, donde los barcos longliner se convierten en la herramienta principal para la captura del atún. Este método consiste en una línea madre de varios kilómetros, equipada con cientos o miles de anzuelos cebados. Se considera una técnica selectiva y eficiente, ya que permite capturar principalmente especies de gran tamaño como atún aleta amarilla, patudo o albacora, reduciendo la pesca incidental.
Los tripulantes trabajan durante horas para extender y recoger el longline, siempre monitoreando:
Una vez capturado, el pescado es manipulado inmediatamente para evitar daños en la carne. Aquí comienza uno de los factores clave para garantizar su calidad: el manejo en frío desde el primer minuto.
A diferencia de otras pesquerías que esperan llegar a puerto para procesar, los barcos longliner realizan una primera etapa de tratamiento a bordo para preservar la frescura. Esto incluye:
Este manejo inicial es fundamental para que el atún mantenga su color, textura y calidad durante todo su viaje. En la industria, este proceso es conocido como cold chain o cadena de frío, y es uno de los pilares en la operación de Rocmar.
Una vez que el barco arriba al puerto, el atún pasa por una serie de etapas clave para garantizar que cumpla con los estándares comerciales y sanitarios:
Las autoridades revisan el barco y el producto para asegurar que la manipulación fue adecuada.
Se verifican:
Las autoridades revisan el barco y el producto para asegurar que la manipulación fue adecuada.
Se verifican:
Cada lote recibe un código que registra:
Gracias a la trazabilidad, los clientes de Rocmar reciben información precisa y confiable sobre el origen del atún que compran.
El atún se corta en lomos, rodajas o porciones específicas, manteniendo la higiene y evitando la oxidación.
El atún se corta en lomos, rodajas o porciones específicas, manteniendo la higiene y evitando la oxidación.
El departamento de calidad verifica nuevamente:
Cada paso es documentado para garantizar que el producto cumpla con normas nacionales e internacionales.
Una vez empacado, el producto se carga en contenedores refrigerados, conocidos como reefer containers.
Estos contenedores mantienen temperaturas constantes que pueden variar entre -18°C y -25°C, dependiendo del tipo de producto y destino.
¿Qué hace especial este proceso?
El contenedor queda listo para ser enviado por barco o por vía terrestre hacia centros de distribución, supermercados o plantas procesadoras alrededor del mundo.
El viaje del atún no se trata solo de logística: incluye un fuerte compromiso con la sostenibilidad. Rocmar trabaja alineado con prácticas responsables como:
uso de artes de pesca selectiva
registro de capturas para evitar sobreexplotación
respeto a tallas mínimas y períodos de veda
reducción de desperdicio
eficiencia en la cadena de frío
cumplimiento de normativas internacionales
Cada paso asegura que el producto sea de alta calidad, pero también que su origen sea respetuoso con el medio ambiente y las comunidades pesqueras.
El recorrido del atún —desde su captura en un barco longliner hasta su llegada a un contenedor refrigerado listo para exportación— es un proceso que depende de la disciplina, experiencia y tecnología. En Rocmar, cada detalle es cuidadosamente supervisado para garantizar un producto que cumple con los estándares más exigentes del mercado internacional.
Gracias a este proceso integral, el atún que llega a los clientes mantiene su frescura, sabor, textura y seguridad alimentaria, convirtiéndose en un producto confiable y de primera categoría.